miércoles, 11 de marzo de 2009

Bienvenido marzo. Un nuevo año al servicio del Señor


Ya comenzamos este nuevo año de trabajo con las pilas puestas, después de unas merecidas vacaciones. Marzo es un mes lleno de significancia, después del ajetreo del verano, nos espera un mes de meditación, de penitencia, de ayuno, de austeridad, de sacrificio, de solidaridad, de recogimiento y conversión personal.
Mes de renovación a la adhesión a Cristo, que nos prepara para la Resurrección de nuestro Salvador. Acojamos entonces llenos de convicción y esperanza a la unión con Cristo Jesús este nuevo año de trabajo.

viernes, 27 de febrero de 2009

TIEMPO DE CUARESMA




La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

lunes, 26 de enero de 2009

El buen samaritano



REFLEXIÓN SOBRE LA PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO

En aquel tiempo, se presentó un doctor de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jesús le respondió: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella? Él contestó: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser y a tu prójimo como a ti mismo. Jesús le dijo: Bien has dicho. Hazlo tú y tendrás la vida». Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse le preguntó: Y quién es mi prójimo?

Jesús dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos … ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los bandidos? Él contestó: El que tuvo misericordia de él.

Díjole Jesús: Anda y haz tú lo mismo.


El Evangelio de San Lucas relata la parábola del Buen Samaritano. Es la parábola de la puesta en acción del Mandamiento Nuevo: amar como Jesús. Y Jesús, como afirmaban algunos de los Santos Padres, es el Buen Samaritano, que se acerca y siente compasión de la viuda de Naím, de la oveja perdida, de la muchedumbre hambrienta, es aquél que ante el leproso no se conforma con curarlo de palabra, sino que extiende su mano, para tocarlo y ofrecerle así la ternura de una mano amiga, sin importarle las normas de pureza, como importaron al sacerdote y al levita, que dieron un rodeo, para no complicarse la vida.

Al anónimo caminante de Samaría, se le “conmovieron las entrañas” ante el caído, una expresión que se utiliza repetidamente en los evangelios, para referirse a la reacción de Jesús ante el dolor ajeno. La palabra "moverse a compasión", en griego designa únicamente la misericordia de Dios o la de Cristo (Mt 9.36; 14.14; Lc 7.13; 15.20), un sentimiento divino que inspira al samaritano, imagen de Dios, la revelación del amor de Dios por el hombre. El esquema entra en el de la parábola del buen pastor y la del hijo del dueño de la viña (Jn 10,1-17; Lc 20.9-18). Del mismo modo, el buen samaritano llega después de los sacerdotes y los levitas que no han querido ni podido salvar al hombre herido. El samaritano revela el amor de Dios a la Humanidad; este pasaje señala su sentido: los apóstoles son bienaventurados, porque están asistiendo, por fin, a la manifestación del amor de Dios y van a revelarlo con eficacia. Refleja la historia de la salvación, Cristo viene, bajo la apariencia de un samaritano, de un despreciado (Jn 8,48), como el hijo del dueño de la viña, para revelar el amor de Dios, allí donde las técnicas de salvación paganas y judías fracasaron. San Lucas precede esta parábola con la discusión sobre el mandamiento más importante, para mostrar que el deber de la caridad implica nuevas exigencias tras la palabra de Cristo. Amar al prójimo como a uno mismo no basta, hay que preguntarse, cómo se puede ser el prójimo de los demás y amarlos hasta el summum, como Dios los ama.

Este es el Mandato Nuevo de Jesucristo que “os améis los unos a los otros, como yo os he amado” (Jn 13, 34). Es urgente, pues, concienciarse de la postración de esta Humanidad herida, abandonada, medio muerta al borde del camino, que Cristo ha venido a salvar. En este caso, la caridad no es una simple obligación moral, sino muestra del amor de Dios, signo de la misericordia divina.

¿Quién es mi prójimo? Lo importante no está en saber sino en hacer. Los conocedores de la ley pasan de largo ante la realidad del prójimo; el ignorante, samaritano, se detiene y hace realidad el precepto del amor. Prójimo no es el que yo busco, es el que viene de improviso, el que aparece sufriente, el que está ahí, cercano y caído, oprimido y sin vida. Andamos los caminos del mundo animados de muy buenas teorías de paz, amor, justicia; pero el hombre sigue tirado al borde del camino, desprovisto y casi exhausto. El prójimo es pequeño, cercano, próximo. Las teorías no liberan al hombre, sino las obras. Los teóricos pasan de largo ante lo concreto, que es lo único real, se sumergen en su idealismo y dejan, olvidan la realidad. Lo que salva es vivir y hacer vivir y obrar como prójimo, no las teorías filosóficas de projimidad. El caído al borde es un hombre, sin nombre, sin postura religiosa o política; y, sólo, esto basta. Lo perentorio es que está necesitado. "Ve y haz tú lo mismo". Es hacer, ejercer y practicar el amor.

miércoles, 14 de enero de 2009

Jornada Padre Federico Carrasquilla




Encuentro de Padre Federico Carrasquila con Agentes Pastoral Social
Este encuentro se realizará el miércoles 21 de enero en la Vicaría Norte, Avda Independencia 229. De 9:30 a 13:30 horas. Mayores informaciones e inscripciones en las Vicarías Zonales.

domingo, 28 de diciembre de 2008

TENEMOS NUEVA COORDINADORA




Con gran alegría, recibimos a nuestra nueva coordinadora Alejandra Huerta.
Que Dios te Bendiga y siga iluminando tu camino. Muchas gracias.

UNA NAVIDAD DIFERENTE, DE MI FAMILIA, PARA TU FAMILIA.




En esta Navidad 2008. Se ha realizado por tercer año nuestra campaña "UNA NAVIDAD DIFERENTE. DE MI FAMILIA, PARA TU FAMILIA". Regalando amor fraternal a catorce familias de nuestro sector. Agradecemos a todos estos hermanos y a sus familias, que hicieron de esta Navidad, una ocasión para dar gracias a Dios y exaltar el verdadero significado de esta hermosa fiesta. Por las familias de buena voluntad, que nos enriquecen como comunidad. Gracias Señor. Dios los bendiga.

domingo, 30 de noviembre de 2008

ADVIENTO




La Iglesia católica está iniciando un nuevo Año Litúrgico. Como cada año, por estas fechas (fines de noviembre), comenzamos a recordar los sucesos más importantes del plan de salvación de Dios para el hombre y, claro está que el primero de ellos es el Nacimiento de Jesucristo: la hermosa fiesta de Navidad.
La redención del hombre se debe a la muerte y Resurrección de Jesús, es decir a la Pascua, pero es lógico celebrar el inicio de esa gran manifestación del amor de Dios, o sea, su venida al mundo, "Adviento".
Navidad y Adviento no son fiestas independientes. El Adviento nació como tiempo de preparación para celebrar la fiesta de la Navidad, igual que la Cuaresma respecto a la Pascua.

Significado del Adviento: Al celebrar la Iglesia el Adviento, te invita a meditar en la venida del Señor. Esta venida se nos presenta en tres dimensiones:

• Adviento Histórico. Es la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador. Va desde Adán hasta la encarnación, abarca todo el Antiguo Testamento. Escuchar en las lecturas a los Profetas, nos deja una enseñanza importante para preparar los corazones a la llegada del Señor. Acercarse a esta historia es identificarse con aquellos hombres que deseaban con vehemencia la llegada del Mesías y la liberación que esperaban de él.

• Adviento Místico. Es la preparación moral del hombre de hoy a la venida del Señor. Es un Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que dispone al hombre, como persona, y a la comunidad humana, como sociedad, a aceptar la salvación que viene del Señor. Jesús es el Señor que viene constantemente al hombre. Es necesario que el hombre se percate de esta realidad, para estar con el corazón abierto, listo para que entre el Señor. El Adviento, entendido así, es de suma actualidad e importancia.

• Adviento Escatológico. Es la preparación a la llegada definitiva del Señor, al final de los tiempos, cuando vendrá para coronar definitivamente su obra redentora, dando a cada uno según sus obras. La Iglesia invita al hombre a no esperar este tiempo con temor y angustia, sino con la esperanza de que, cuando esto ocurra, será para la felicidad eterna del hombre que aceptó a Jesús como su salvador.
Esta celebración manifiesta cómo todo el tiempo gira alrededor de Cristo, el mismo ayer, hoy y siempre; Cristo el Señor del tiempo y de la Historia.



Como